Takeshi Hirano

abril 30, 2020
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Categorías: Cultura japonesa

Los amuletos japoneses: buena suerte y fortuna

Diría que los japoneses somos una sociedad bastante supersticiosa y estamos bastante habituados a encomendarnos a diferentes tipos de amuletos y talismanes para atraer un poco de buena suerte o fortuna extra a nuestra vida.

Seguramente que si has viajado a Japón habrás visto algunos de estos amuletos, llamados engimono (縁起物). Los más típicos y conocidos suelen ser los omamori, los daruma o los gatos de la suerte. ¿Te suenan, no?

En este post vamos a conocer los 8 tipos de amuletos más representativos o conocidos de Japón, aunque algunos ya los conozcáis seguro que aprendéis alguna curiosidad sobre ellos. ¡Vamos!

 

Maneki neko (招き猫)

También conocido como “gato de la buena suerte”, es una figurita de un gato originalmente de color blanco (aunque hoy en día los hay de muchos colores y también tamaños). Normalmente suele ser de cerámica o de plástico.

El gato lleva un cascabel colgado en el cuello que se dice que ahuyenta a los malos espíritus. Suele tener una pata levantada a modo de saludo y en la otra llevar una moneda ovalada del período Edo que representa la prosperidad.

Se dice que un maneki neko puede servir para diferentes propósitos dependiendo de la pata que tenga levantada. Si es la pata izquierda, se dice que está invitando a la gente a entrar al local o donde esté colocado, mientras que si saluda con la derecha está atrayendo la prosperidad y el dinero. Sin embargo, si tienes un negocio te interesará que la gente venga a la tienda y que compre cosas, para este caso existen también gatos con ambas patas levantadas, aunque son más raros de ver.

Estos amuletos se pueden ver expuestos en muchas tiendas o restaurantes de Japón, o cualquier establecimiento que atraiga clientes.

Hay varias leyendas sobre el origen del maneki neko, pero la más conocida y la más chula es la que cuenta que un antiguo daimyo (señor feudal) de nombre Naotaka, que estaba de expedición, pasó por delante de un destartalado y viejo templo y vio que en la puerta del mismo había un gato que lo saludada con la pata levantada invitándolo a pararse un rato a descansar o a rezar. El daimyo decidió acercarse y entrar y en ese momento de desancadenó una fuerte tormenta, por lo que gracias a la invitación del gato se ahorró de que le cayese un buen chaparrón encima. Como agradecimiento, a partir de entonces Naotaka se aseguró de que al templo nunca le faltase dinero.

Este templo que está en Tokio, fue reconstruido y hoy en día es bastante popular, seguro que muchos de vosotros lo conocéis ya que es famoso por estar lleno de estatuitas de gatos de la suerte, es el templo de Gotokuji. Se dice que la tradición del maneki neko nació allí por la leyenda que os acabo de explicar.

Como comentaba unas líneas más arriba, aunque el color original de este gato es el blanco, hoy en día se pueden encontrar de varios colores con diferentes finalidades. Los más comunes son los siguientes:

Color blanco: atraer la buena suerte
Color negro: contra las desgracias
Color dorado: atraer el dinero
Color azul: éxito en los estudios
Color rojo: buena salud
Color amarillo: buena relación con los amigos, pareja, familia
Color verde: seguridad en el tráfico
Color rosa: atraer el amor


 

Daruma (だるま)

Los famosos muñecos daruma son figuras inspiradas en Bodhidharma, el monje que creo el budismo zen. Son tradicionalmente rojas, redondas, sin manos, brazos ni piernas.

Los daruma son originalmente rojos puesto que es el color de la túnica de Bodhidharma. Los monjes budistas con la túnica de este color son los de los rangos más altos. Bodhidharma nació como príncipe de un reino del Sur de India pero decidió hacerse bonzo (monje budista), viajó a la China y allí fundó el budismo zen.

Sobre el motivo de la forma de este muñeco, que es básicamente redonda sin brazos ni piernas, hay varias teorías, pero os voy a contar las dos más conocidas.

La primera es la que cuenta que representa la postura del monje sentado con su túnica en flor de loto en postura de meditación (al cual no se le vería ni piernas ni brazos).

La segunda teoría es un poco más macabra, cuenta que puesto que el monje se pasó 9 años sin moverse sentado meditando, como consecuencia de la falta de movimiento se le pudrieron y cayeron los brazos y las piernas, y por este motivo las muñecas daruma carecen de extremidades.

Otra característica es que estos muñecos tienen pelo en la cara, esto es para representar el pelo y barba del monje.

Los ojos de los daruma suelen estar en blanco, la leyenda cuenta que en la época Edo un cliente que quería comprar uno de estos muñecos se quejó al comerciante porque no le gustaba como estaban pintados los ojos, y a partir de ese momento los daruma se venden con los ojos en blanco.

También es interesante saber cómo utilizar este talismán. Compraremos un daruma cuando empecemos un nuevo proyecto o tengamos un nuevo objetivo en mente, en ese momento le pintaremos en negro la pupila del ojo derecho, como recordatorio y motivación del esfuerzo que tendremos que hacer para completar este proyecto con éxito. Una vez conseguido el objetivo, se le pinta el ojo izquierdo en señal de agradecimiento.

El daruma recompensa el sacrificio, el esfuerzo y la fuerza de voluntad, como imagen de los mismos valores que ostentó Bodhidharma durante los 9 años que se pasó meditando hasta que alcanzó la iluminación o satori.

La teoría dice que pasado un año desde la compra del daruma, este debe devolverse al templo donde se compró y quemarlo, independientemente de si se ha alcanzado el objetivo o no. Incluso hay una ceremonia llamada daruma kuyo o dondoyaki en varios templos de Japón, durante la cual se queman enormes montones de daruma a la vez.

Es habitual ver un muñeco daruma decorando un restaurante, un establecimiento o un hogar. Existen de varios tamaños, y se dice que como más grande sea, más grande es la magnitud del deseo o proyecto que se quiere cumplir.


 

Omikuji (おみくじ)

Al visitar un santuario o templo en Japón es habitual consultar una especie de oráculo que ofrece sus mensajes escritos en pequeños papelitos llamado omikuji.

Para conseguir un omikuji, hay que abonar el importe de entre 100 y 200 yenes (menos de 2€) y coger una tira de papel de una caja en la que estará escrito el mensaje que dictaminará nuestra buena o mala suerte.

Además de distintos grados de fortuna, la tira de papel contiene información sobre aspectos como la salud, el amor y los estudios o trabajo.

Si se obtiene un mensaje de buena suerte, se puede guardar el papelito, por ejemplo, en la cartera. En el caso de que el resultado haya sido malo, la tira de papel se tiene que atar en un espacio designado del templo o santuario para rogar a los dioses que cambien nuestra suerte.

Los diferentes grados de suerte que se pueden obtener en el oráculo son:

muy buena suerte
大吉
daikichi

buena suerte
中吉
chūkichi

ligera buena suerte
小吉
shōkichi

suerte

kichi

suerte incierta
末吉
suekichi

mala suerte

kyō

muy mala suerte
大凶
daikyō


 

Ema (絵馬)

Las tablillas votivas ema, son placas de madera que podremos encontrar en los templos y santuarios japoneses, donde los fieles budistas o sintoístas escriben sus deseos en ellas.

Después de escribir el mensaje en ellas, se cuelgan en algún lugar del recinto del santuario o templo donde se dice que los dioses vienen para leer y conceder los deseos.

Originalmente tenían una medida de 15cm de ancho x 9cm de alto, pero actualmente se pueden encontrar de muchas medidas y formas, en una de las dos caras suelen tener grabado un diseño único que puede ser algún símbolo concreto del templo o santuario, un animal, etc.

Ema, literalmente significa “pintura de un caballo”, el nombre proviene de que antiguamente la gente donaba caballos a modo de ofrenda a los santuarios para pedir a los dioses algún deseo o trato de favor, posteriormente se cambió el caballo por una placa de madera con el dibujo de un caballo y la tradición ha ido evolucionando hasta las actuales tablillas de madera que se pueden comprar en los mismos santuarios y templos.

En los primeros tiempos de la tradición sintoísta eran los caballos quienes transportaban los mensajes de los dioses, eran unos animales extremadamente caros. De aquí nació la tradición de ofrendar un caballo a los santuarios cuando se quería pedir algo de suma importancia. 

De vez en cuando los santuarios y templos queman los ema que tienen colgados, en un ritual que libera simbólicamente el espíritu de la persona que escribió en el ema del deseo que tenía.


 

Omamori (お守り)

La gran mayoría de templos y santuarios de Japón venden sus pequeños amuletos de tela llamados omamori que se pueden colgar en el bolso, teléfono, mochila, etc, lo ideal es llevarlos encima en nuestro día a día.

La idea principal de este pequeño amuleto es poner en su interior “una porción” de la esencia divina del santuario o templo en el que lo compramos para mantener a las personas protegidas y darles un empujoncito de buena suerte, a la vez que se mantienen los malos espíritus alejados. Hoy en día existen una gran variedad de omamori para diferentes temas como: buena salud, buena suerte en el amor, buena suerte en los estudios, protección para cuando conducimos, para aumentar la prosperidad, etc.

Si abriésemos el paquetito de tela que conforma el talismán, veríamos que en su interior hay un pequeño papel con una oración budista o sintoísta (depende de donde los hayamos comprado). No se debe de abrir nunca el amuleto, sino la protección divina se desvanece 😊

Se dice que el efecto de un omamori dura aproximadamente un año, pasado este periodo de tiempo o cuando se haya cumplido nuestro propósito (por ejemplo, haber aprobado un examen importante) se debe de devolver al templo o santuario donde lo compramos para ser quemado en el fuego sagrado (es una buena oportunidad para comprar uno nuevo).


 

Tanuki (狸)

Las estatuas de tanuki, o mapache japonés, son otro de los amuletos que se pueden ver fácilmente por Japón.

Es un ser mitológico que atrae la prosperidad en los negocios, por eso es habitual verlo en las entradas de tiendas, restaurantes y también de algunas casas.

Es un ser simpático y afable, pero al que también le gusta hacer travesuras. Además tiene el poder de convertirse en otro animal o coger la apariencia de otra persona, que utiliza a veces para engañar a alguien.

Las estatuas de los tanuki se suelen distinguir por las siguientes características:

  • Sombrero de paja que lo protege de los desastres e infortunios
  • Ojos grandes para ver bien todo lo que pasa a su alrededor y juzgar bien las cosas o acciones de las personas
  • Cara sonriente que marca su carácter simpático y para que las personas que lo vean sean también simpáticas
  • Cola grande para completar bien los proyectos o negocios
  • Testículos gigantes que simbolizan la abundancia económica
  • Barriga grande que representa la calma y audacia
  • Lleva una libreta de cuentas para representar la confianza como el hecho más importante
  • Jarra de sake para conseguir virtud

Son famosas las estatuas de tanuki de cerámica hechas con la técnica Shigarakiyaki (信楽焼) de la ciudad de Kooka en la prefectura de Shiga.


 

Ofuda (お札)

Las ofuda suelen ser finas placas de madera acabadas en punta en su parte superior. En ellas está escrito el nombre del santuario o templo donde se han adquirido así como la deidad o Buda de dicho lugar sagrado. Son consideradas reencarnaciones de la deidad a la que representan. Se colocan en las casas como símbolo de protección del hogar y sus alrededores, concretamente en la entrada o en el pequeño altar sintoísta de la casa (si lo hay).

Cada ofuda está envuelta en un papel y ligada con una cuerda. Se suele renovar una vez al año, en el momento de cambiarlo se debe llevar al santuario o templo donde se compró para que lo incineren en un ritual especial con otros ofuda.

 

 

 

 


 

Shichifukujin (七福神)

Los 7 dioses de la fortuna son también conocidos como las 7 deidades de la buena suerte. El significado de la palabra Shicifukujin es “shichi”: siete, “fuku”: suerte y “jin”: Dios.

Este grupo de dioses es muy famoso en Japón, aunque solo el dios Ebisu es procedente de nuestro país. Los dioses Hotei, Jurojin y Fukurokuju son originarios de China, mientras que Daikokuten, Benzaiten y Bishamonten proceden de la India. Todos ellos forman parte de las religiones budistas, hinduistas, taoístas y sintoístas, y simbolizan las diferentes virtudes del ser humano.

La tradición dice que en fin de año los siete dioses de la fortuna llegan en su barco del tesoro o takarabune (takara 宝 significa “tesoro”  y bune 船, significa  “barco” ) para repartir fortuna, felicidad y riqueza para el nuevo año que entra, así pues los niños dibujan y esconden debajo de su almohada un dibujo que representa al grupo de dioses para atraer la buena suerte en el nuevo año.

En el cambio de año también es el momento de hacer la tradicional shichifukujin meguri (七福神巡り), la peregrinación de año nuevo a los templos dedicados a estas deidades con la finalidad de invocar la buena fortuna para el año que entra.

Los siete dioses de la fortuna están representados en estatuas en muchos templos de Japón, además de estar plasmados en muchos otros tipos de obras y objetos.

Os presento a los 7 dioses a continuación:

Ebisu (恵比寿): Es la única deidad del grupo con origen japonés. Representa la riqueza, la fortuna y los negocios. Es el “patrón” de los comerciantes, agricultores y pescadores.

Daikokuten (大黒天):  Este sonriente dios representa la riqueza y prosperidad, por lo que a menudo se le relaciona con Ebisu. Es el “patrón” de los hombres de negocios.

Benzaiten (弁財天): Es la única diosa del grupo. Representa el arte, la música y la literatura. Es la diosa de los artistas, dibujantes, escritores, músicos, etc.

Bishamonten (毘沙門天):  Es el dios de la guerra y la buena fortuna. Representa a los guerreros y luchadores.

Fukurokuju (福緑寿): Dios de la sabiduría y longevidad

Jurôjin (寿老人): Dios de la prosperidad y longevidad, es representado como un anciano.  

Hotei (布袋): Dios de la felicidad, alegría y buena fortuna, es también conocido como el Buda sonriente. La tradición dice que acariciar su barriga, símbolo de generosidad, trae buena suerte.

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2 Comentarios

  1. Alan

    Me gustó muchísimo os agradezco por todo esto y mi mayor sueño es mudarme a Japón sus culturas y todo eso me agrada y quería experimentar cada una esas cosas os agradezco por todo esto y Sayonara

    Responder
    • Takeshi Hirano

      Hola Alan,
      Muchas gracias por tu comentario, espero que pronto puedas cumplir tu sueño.

      Un saludo!

      Responder

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