Musashi vs. Kojirō: Duelo en Ganryujima

Musashi vs. Kojirō: Duelo samurai

Por David B. Gil

Un duelo que ha trascendido el paso de la historia

La fecha: 13 de abril de 1612. El lugar: Funajima, una pequeña isla de 1,6 km de circunferencia en el estrecho que separa Kyūshū de Honshū. Los duelistas: Miyamoto Musashi y Sasaki Kojirō, dos samuráis tan célebres en su momento como contrapuestos en su concepción de la vida y las artes marciales. Eso es todo lo que sabemos a ciencia cierta de un enfrentamiento legendario que ha cautivado al público, los artistas y los historiadores a lo largo de los siglos. Eso y que solo uno de los dos salió con vida de la isla: Miyamoto Musashi. Repasemos qué sucedió ese día, cuánto hay de cierto y cuánto de mito en torno a este combate a muerte entre dos maestros de la esgrima japonesa.

Funajima-GanryujimaLa isla donde tuvo lugar el duelo se encuentra en el estrecho que separa Kyushu de Honshu

 

Los contendientes

En la historia japonesa, es habitual que los hechos se confundan con los mitos y las exageraciones, y la figura de Miyamoto Musashi (1582-1645) es un claro exponente de ello. Su leyenda comenzó a forjarse con él en vida, pues llegó a convertirse en uno de los espadachines más célebres de su época, recibiendo sobrenombres como los de kensei («santo de la espada») y fundando un estilo de esgrima que perdura hasta nuestros días: el Niten ichi ryū (二天一流) o «escuela de los dos cielos en uno», cuya principal peculiaridad es el combate empuñando dos sables al mismo tiempo.

Es fácil dejarse cautivar por la figura de Musashi, pues hay muchas certezas en torno a su leyenda. Nacido como Shinmen Takezō, hijo de una humilde familia de samuráis rurales del feudo de Harima, fue adoptado en su juventud por Miyamoto Munisai, un samurái de la provincia de Okayama célebre por su habilidad en el combate. Musashi heredó de Munisai su apellido y un férreo adiestramiento en el camino de la espada, donde el joven pronto destacó. Concluida su formación, abandonó su hogar adoptivo para participar en los múltiples conflictos bélicos que se sucedían en la época.

Según dejó por escrito el propio Musashi, venció su primer duelo a los 13 años, combate al que sucederían otros 59, hasta un total de 60 enfrentamientos antes de los 30 años, todos saldados con victorias. No hay forma de saber si la cifra aportada por él mismo es cierta, pero sí hay constancia de que algunos de sus duelos más célebres tuvieron realmente lugar, como los mantenidos contra la escuela Yoshioka (antiguos instructores de esgrima de los shogunes Ashikaga).

También por boca de Musashi sabemos que participó en varias batallas, en algunas como oficial. Con casi total certeza, la primera de ellas fue Sekigahara (1600), donde combatió con 18 años al servicio del bando perdedor (los fieles al clan Toyotomi, acaudillados por Ishida Mitsunari). Ser un samurái menor al servicio de los clanes caídos en desgracia tras Sekigahara, acabó por frustrar las aspiraciones de un joven Miyamoto Musashi, que se vio sin futuro ni señor al que servir. Convertido en rōnin, se entregó al largo musha shugyo («peregrinaje del guerrero») que terminó por darle fama en todo el país.

El historiador Uozumi Takashi (profesor de la Universidad Abierta de Japón y uno de los mayores expertos sobre la figura de Miyamoto Musashi) esboza esta biografía en base a los documentos y pertenencias que se conservan del samurái, entre los que destaca su propia obra el Libro de los cinco anillos, tratado concluido en 1645 a partir de la reformulación de otros escritos de juventud. En este texto, de amplia difusión hasta nuestros días, Musashi condensa su filosofía de vida, su concepción de la esgrima y las artes marciales, y apunta algunos datos autobiográficos. Es una fuente directa sobre su vida, pero debemos tener en cuenta que procede de parte interesada.

Libro de los cinco anillosEdición manuscrita conservada del Libro de los cinco anillos

Respecto al otro contendiente, Sasaki Kojirō (?-1612), los datos que se tienen son más escasos, ni siquiera se sabe con certeza su edad en el momento del enfrentamiento. Sí parece constatado que era un rōnin procedente de la provincia de Echizen, que aprendió esgrima en la escuela del prestigioso Toda Seigen y que, posteriormente, fundó su propio estilo, al que bautizó como Ganryū («escuela de la gran piedra»). Es precisamente con este nombre, Ganryū, con el que se refieren algunos relatos al propio Sasaki Kojirō, y el que terminó por dar nombre en el acervo popular a la isla escenario del duelo: Ganryūjima (aunque su nombre oficial sea Funajima).

No hay constancia directa de cómo era su estilo de combate, pues, a diferencia de su contrincante, Kojirō no dejó por escrito sus enseñanzas. Lo que ha trascendido es que gustaba de emplear un sable especialmente largo, probablemente una nodachi con una hoja de más de tres shaku (90 cm) a la que bautizó, no sin cierta ironía, como «Palo de secar la ropa». Hay mucha literatura en torno a su supuesta técnica secreta, el Tsubame gaeshi o «Corte del giro de golondrina», consistente en un mandoble descendente seguido de un rápido giro de muñeca y un tajo ascendente. Al parecer, Kojirō era capaz de ejecutarlo con inusitada rapidez a pesar del tamaño del sable que empleaba, de ahí que se asemejara a los rápidos cambios de dirección en el aire que hacen las golondrinas.

Sasaki Kojirō y Miyamoto MusashiSasaki Kojirō y Miyamoto Musashi ilustrados por el mangaka Takehiko Inoue para su obra Vagabond (Editorial Kodansha)

 

Los antecedentes del duelo

¿Cómo llega Sasaki Kojirō a batirse en duelo con Miyamoto Musashi? Hay muchas teorías sobre ello, la más comúnmente aceptada es que en abril de 1612 ambos coincidieron en Kokura (al norte de Kyūshū) por azares del destino. Musashi se alojaba en casa de uno de los samuráis del clan Hosokawa, gobernantes de dichas tierras, mientras que Kojirō se alojaba en el propio castillo del daimio, donde había acudido para ser nombrado maestro de esgrima de los Hosokawa.

En este punto de sus vidas, la tradición describe a ambos contendientes como dos hombres diametralmente opuestos: Miyamoto Musashi era un samurái vagabundo, desharrapado, de carácter hosco que no tenía más fortuna que su talento con la espada. Por el contrario, Sasaki Kojirō era un hombre bien parecido, elegante en sus formas y que había alcanzado ya un prestigio tal que le permitía ser invitado por uno de los grandes clanes del país e incluso postularse como su instructor de kenjutsu. Al coincidir dos duelistas de tal renombre en el mismo lugar, y dada la avidez de Musashi por probar su técnica contra todo aquel que se prestara a ello, podemos conjeturar que este planteó el duelo y Kojirō se vio en el compromiso de aceptarlo.

estatua conmemorativa del duelo Estatua conmemorativa del enfrentamiento ubicada en la isla de Funajima (Fotografía del Tokyo Camera Club)

Una versión muy diferente aporta el historiador Mukashi Harada, citado por R. Ibarzábal en su libro Crónicas de los samuráis (Satori, 2020). Según Mukashi, Sasaki Kojirō era el líder de una de las familias fuertes de la región de Kokura, apartada del poder por el nuevo shogunato para ceder el territorio a un clan leal como el de los Hosokawa. Dadas las tensiones existentes entre ambas familias, los Hosokawa contrataron a Musashi para que desafiara a Sasaki Kojirō; no arriesgaban nada y, de vencer Musashi, lograrían descabezar a una familia que seguía ejerciendo gran influencia en el territorio. Mukashi Harada fundamenta esta teoría en aspectos como que el apellido Sasaki es muy habitual en la región, lo que da a entender una larga vinculación con el territorio, o en el hecho de que Miyamoto Musashi fuera acogido por los Hosokawa en sus últimos años de vida, lo que encajaría con el trato de favor a alguien que ha prestado un servicio al clan, más que con una persona que ha matado en combate a un invitado.

 

El día del combate

Cualesquiera que fueran los motivos, lo que es cierto es que el duelo tuvo lugar el 13 de abril de 1612, y que en torno a lo que sucedió en la isla hay todo tipo de conjeturas. La versión más difundida del encuentro (y probablemente la más idealizada) cuenta lo siguiente:

Sasaki llegó a la isla a la hora acordada, pero Musashi llegó mucho más tarde, remando en una barca que manejaba él solo. Sobre la dilación de Musashi hay varias teorías; algunas apuntan que su intención era llegar con la puesta de sol a la espalda, de modo que esta deslumbrara a Sasaki durante el enfrentamiento. Otras dicen que, sencillamente, Musashi solía retrasarse para impacientar a sus oponentes y desestabilizar su ánimo. Ambas teorías encajan con la imagen extendida de este samurái errante, un tipo que aprovechaba cualquier ventaja para derrotar a sus adversarios, por más controvertidas o deshonorables que pudieran parecernos sus tácticas. El propio Musashi escribe en el Libro de los cinco anillos que «la razón de ser de un samurái es combatir, y la única razón de combatir es derrotar a tu rival», lo que le aleja de esa visión romantizada que hoy poseemos de los samuráis como guerreros que anteponen el honor a cualquier otra cuestión.

La narrativa cuenta también que Musashi descendió de la barca esgrimiendo un enorme sable de madera que él mismo había tallado a partir de un remo. Con ello pretendía suprimir la ventaja que Sasaki poseía con su largo nodachi. Al parecer, indignado por la tardanza de su oponente y lo improvisado de su arma, Sasaki desenvainó y arrojó la vaina al suelo, lo que dio lugar a una célebre réplica de Musashi repetida en infinidad de obras: «Veo que das el combate por perdido», a lo que Sasaki respondió: «¿por qué dices tal cosa?». «Porque solo un guerrero que prevé morir se despreocuparía de la vaina en la que debería guardar su sable».

el dueloRecreación del famoso duelo en un grabado ukiyo-e de Yoshifusa Utagawa (circa 1843)

Según las crónicas, el enfrentamiento se desarrolló sobre la misma orilla en la que Musashi había desembarcado. Tras cruzar espadas, el lance final sobrevino cuando ambos adversarios intentaron alcanzar al otro en la cabeza. Sasaki ejecutó su tsubame gaeshi y falló por poco, mientras que el brutal mandoble de Musashi alcanzó a su rival de pleno y lo desplomó en el suelo. Con Sasaki ya caído, Musashi lo remató de un golpe en las costillas que, aparentemente, le perforó un pulmón. Tras ello, regresó a su embarcación y abandonó la isla, sin esperar la reacción de los testigos.

Este relato, recreado en multitud de películas, mangas, obras de kabuki y videojuegos, se basa en la versión ofrecida por el Ninteki, una biografía sobre la vida de Musashi de marcado carácter hagiográfico, escrita 150 años después de su muerte por los seguidores de su escuela de esgrima. Los historiadores apenas la consideran una fuente fiable.

Existe, no obstante, una versión diferente aportada por un testigo presencial: Numata Nobumoto, el oficial del clan Hosokawa que ejerció como albacea del duelo. Según escribió Nobumoto décadas después del enfrentamiento, este transcurrió de manera correcta, aunque Musashi acudió a Funajima seguido de varios de sus discípulos. Tras dejar postrado a Sasaki, no fue Musashi quien lo remató, sino sus seguidores, lo que despertó las iras de los alumnos de la escuela de Kojirō también presentes en la región. A raíz de ese desenlace, Musashi debió ser escoltado por samuráis del clan Hosokawa no solo para abandonar la isla, sino para salir de la misma provincia, hasta ponerlo a salvo en un feudo vecino.

El testimonio de Nobumoto no deja al vencedor en tan buen lugar como la versión popular, aunque coincide en lo esencial: el enfrentamiento tuvo lugar en esa fecha y ese lugar, y Musashi resultó vencedor.

 

La vida de Musashi tras Ganryūjima

Miyamoto Musashi no dejó constancia de este enfrentamiento en ninguno de sus escritos: ni en el Libro de los cinco anillos, ni en las cartas conservadas que envió a algunos daimios, ni en los documentos sobre la vida de su padre que conservó Iori, su hijo adoptivo. Aun así, parece que debió marcar un antes y un después en su vida, pues, tras matar a Kojirō, abandonó su musha shugyo para llevar una vida más estable al servicio de diversos señores feudales. En años posteriores sirvió en diferentes batallas, difundió su escuela de esgrima y cultivó las bellas artes, conservándose de este periodo una decena de dibujos a tinta (actualmente expuestos en diversos museos), tallas de madera y un guardamano (tsuba) fabricado por él mismo.

Sumi-e de Miyamoto MusashiSumi-e de Miyamoto Musashi (colección del Museo Conmemorativo Kuboso, en Izumi)

Los seguidores de su escuela de esgrima afirman que Musashi se vio obligado a retirarse como duelista al no encontrar nuevos rivales que quisieran hacerle frente. Esto parece más bien otra de las exageraciones en torno al personaje, y lo más probable es que el samurái decidiera dejar atrás un estilo de vida bastante peligroso y disfrutar del prestigio que había cosechado. En cualquier caso, su enfrentamiento final contra Sasaki Kojirō ha trascendido los siglos hasta convertirse en el duelo más célebre entre dos artistas marciales. Uno de esos episodios en los que la Historia ha dado lugar a una gran ficción.

 

Nota del autor: Aunque se suele citar marzo de 1584 como fecha de nacimiento de Miyamoto Musashi, opto por indicar 1582, pues es el año referido por el profesor Uozumi Takeshi en su obra Miyamoto Musashi: nihonjin no michi (Perikansha, 2002).

 

David B. Gil (Cádiz, 1979) es licenciado en Periodismo, posgraduado en Diseño Multimedia y máster en Dirección de Redes Sociales.

Ha trabajado como redactor editorial para DC Comics en España y Latinoamérica y ha sido responsable de comunicación en diferentes organizaciones políticas, además de redactor en varios medios de comunicación.

Autopublicó El Guerrero a la sombra del cerezo, que fue finalista del Premio Fernando Lara y única obra autoeditada en ganar un Premio Hislibris de Novela Histórica.

Actualmente publicada por Suma de Letras (2017), continúa siendo la ficción histórica mejor valorada por los lectores de Amazon España.Su segundo trabajo, Hijos del dios binario (Suma, 2016), fue finalista del premio Ignotus y elegida como la mejor obra de ciencia ficción en español de 2016 por publicaciones como Xataka, Hobby Consolas o La Casa de El.
Ocho millones de dioses (Suma, 2019) es su tercera novela.

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