Efraín Villamor

mayo 25, 2022
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Categorías: Actual | Religión

¿Qué es el budismo?

Qué es el budismo

Empecemos

¿Qué es el budismo? ¡Vaya pregunta! Mejor sería guardar silencio… Lo que sucede es que, si lo hago, yo me quedaría sin qué estudiar, además de que no solamente con cerrar los ojos y callarnos lograremos ser un buddha. Según las enseñanzas budistas, la sabiduría (chie 智慧) desde un punto de vista pragmático, no intelectual, es un factor importante para ello. El budismo guarda silencio en ocasiones específicas y en otras ofrece múltiples respuestas. He ahí dónde se encuentra el quid de la cuestión para erradicar las llamas del… Bueno, a ver, con calma.

Si estás aquí leyendo esto es porque te gusta Japón o estudias japonés, ¿verdad? Pues, entonces, toma contigo un café o algún té calentito y vamos a ello. Por cierto, me dedico a su estudio, desde el sector académico, lo cual no quiere decir que esto tenga por qué ser (ni tampoco no serlo) una apología del budismo, sino más bien un intento de disertar algo que pueda servir para comprender mejor lo que simboliza Asia. El pensamiento filosófico indio, y sin duda alguna, las ideas y razonamientos que el buddha Gautama aportó a este, causaron gran sensación.

Tras su origen en el noreste de la (antigua) India, aproximadamente en el s. V a. C, es tal la diversidad y el desarrollo de pensamiento que ha tomado este fenómeno religioso que englobarlo con el mismo vocablo, «budismo», a veces, simplifica en exceso su complejidad. En esta ocasión, aquí, definiremos como budismo las enseñanzas del buddha Gautama, es decir, las directrices para convertirse en un buddha. Esta epifanía, inefable, será señalada repetitivamente, al igual que en todas mis clases, con la metáfora de ‘desconectarnos de «Matrix». Primero, porque es más divertido, y segundo, porque no puede ser explicado. Sí, de eso trata el budismo. No de la película, sino de «salir de la irrealidad» y vivir con plenitud, sin sufrir más de lo necesario. Esta inexorabilidad de lo que experimentamos (el punto principal del que se nutren las tradiciones ascéticas indias, entre las que el budismo originó) será la premisa desde la que partiremos para nuestro análisis con el objetivo de deconstruir «Matrix».

 

Qué es el budismo

Representación de la ‘iluminación’ del buddha Gautama (Dinastía de Kushan, Gandhāra 2 – 3 d. C)

 

El problema

Durante sus muchas vivencias. el buddha Gautama meditó y comprobó, a conciencia, cómo está concatenado el proceso de lo que experimentamos. Su análisis de la mente tenía un claro objetivo: desenredar el entramado que nos hace padecer. Muy a nuestro pesar, casi tres milenios después, al igual que sucediera en su época, todos enfermamos, envejecemos y morimosrōbyōshi 老病死 ). Evidente, es el ciclo natural, ¿no? Y entonces, ¿por qué nos cuesta tanto aceptarlo? Aquí nos topamos con lo que en las tradiciones budistas se conoce como la primera enseñanza de las Cuatro Verdades Nobles (shitai 四諦 ), la que dice que ‘todas las experiencias son efímeras’ (kutai 苦諦). La laguna que se crea entre lo que nos gustaría que fuera y lo que realmente es, esa desconexión de la realidad, es el motivo de la aflicción emocional, de todo aquello que tanto nos perturba. El proceso, empírico, es pasajero, si no, no podría ser experimentado. Esto es «Matrix». Lo que podemos percibir está condicionado a ser insatisfactorio (issai kaiku 一切皆苦), ya que no puede ser cambiado a nuestra voluntad, sino meramente percibido. Este proceso, el orden lógico de la existencia, es lo que se ha de visualizar como «Matrix». Los padecimientos que no pueden ser evitados mientras se exista se clasifican en ocho grandes grupos, de los cuales los cuatro primeros son los principalmente problemáticos (shiku hakku 四苦八苦):

1- Nacer ⇒ shōku 生苦

2- Envejecer ⇒ rōku 老苦

3- Enfermar ⇒byōku 病苦

4- Morir ⇒ shiku 死苦

5- Separarse de un ser querido⇒ aibetsu riku 愛別離苦

6- Toparse con alguien indeseado⇒ onzōeku 怨恨会苦

7- No lograr obtener lo que se espera⇒ gufutoku-ku 求不得苦

8- Transitoriedad de las experiencias ⇒ goun jōku 五蘊盛苦


Todo aquello que sentimos, en el budismo, es explicado como algo que está en constante cambio (mujō 無常), que siempre es (nuevamente) construido (shogyō 諸行), filtrado por los sentidos y a la vez sesgado por nuestras experiencias previas. En la estética japonesa esta transitoriedad fue interpretada con una gran nostalgia y melancolía. La literatura japonesa deja constancia de ello. Lo transitorio pasaría a ser comprendido por el pueblo japonés como algo bello, que debía ser admirado. Esta interpretación moldeó su estética durante siglos. Sin embargo, para el buddha Gautama la efimeridad no era sinónimo de belleza, sino de angustia, ya que, para él, su verdadero interés era cómo resolver el conflicto interno, lo externo le era normalmente indiferente. Ahora bien, cuidado, el buddha Gautama no era nihilista, todo lo contrario, la aceptación de la realidad es el punto de partida del viaje, no la conclusión. Ahí es dónde precisamente el buddha Gautama encontró qué parte era la que sostenía «Matrix». Las enseñanzas budistas tienen así un objetivo muy específico: vetar la raíz del problema.

“El budismo enseña que todo está conectado. La física cuántica se lleva ahora todo el mérito.”


El origen del problema

El buddha Gautama descubrió que la raíz de nuestra aflicción reside en el apego (katsuai 渇愛). Especialmente en el apego a la existencia, lo que también puede ser entendido como el ansia por experimentar. Pero ¿por qué íbamos a apegarnos a «Matrix»? La razón es, porque no somos conscientes de estar en medio de una “película”, sino que creemos ser el sujeto de nuestra existencia. ¿En serio? ¿Hay alguien que pueda detener entonces su propio proceso metabólico y decirles a sus células: parad que yo mando? Bueno, complicado lo tenemos. El buddha Gautama explicó que es la ignorancia (mumyō 無明) y el deseo de que las cosas no sucedan como en realidad son (nyojitsu 如実), lo que nos hace sufrir.

Recapitulando, esta, la Segunda Verdad Noble (jittai 集諦), expone la posibilidad, por ello mismo, de deconstruir el proceso. Como podéis ver, la transliteración china (también usadas en japonés) de esta segunda enseñanza contiene la traducción etimológica de que indica el condicionamiento, o agrupación, de las causas del problema. En las lenguas indias, el término de las fuentes primarias señala a las agrupaciones mentales (サンカーラ・行) resultantes de experiencias anteriores, las cuales se describen siempre como causadas por algo. He aquí, en su efimeridad y sobre todo, en la interdependencia de estas, en las que radica su reversibilidad. La ignorancia trae el apego y el apego conlleva sufrimiento. Nos identificamos erróneamente con algo que no podemos controlar. Nuestra mente y la materia están fuertemente ligadas. Su conexión es «Matrix». Su desconexión se señala como: nirvāṇa, metáfora con la que se dice se logra el apagón o control definitivo del ‘fuego’ que aviva la mente.

 

Qué es el budismo

Bodhisattva Maitreya sentado (Imperio Kushan, Pakistán 2-3 d. C (SILKROAD MUSEUM COLLECTION)

 

Tercera verdad noble: el problema puede ser erradicado

El budismo enseña que todo está conectado. La física cuántica se lleva ahora todo el mérito. El problema, tiene un origen. Por lo tanto, si logramos erradicar su origen, se acabó el problema. ¡Jaque mate, ecuación resuelta! Fin del problema― ¿por qué no podré evitar bromear cuándo hablo de algo serio?―. Sin embargo, no es tan sencillo. El concepto sánscrito nirodha fue traducido al chino clásico como (eliminación total) ―de ahí el título que se le daría en Asia oriental a ésta, la Tercera Verdad Noble (mettai 滅諦)― por lo que se pensó que en realidad el nirvāṇa (el grupo de Rock Grunge de los 90 que a mí tanto me gustaba, no pega mucho con esta alegoría) supone la eliminación definitiva de la causa. Lo cierto es que, en el Canon Pali (digamos que son como las escrituras del viejo testamento, textos adscritos a las escuelas conservadoras del budismo, de transmisión por el sudeste asiático) aún después de su ‘despertar’ como buddha, la personificación de la ignorancia de la mente, descrita metafóricamente como el mal: Māra, trata de interrumpir la paz mental del buddha Gautama en numerosas ocasiones, eso sí infructuosamente (véase Mārasaṁyutta (Saṃyuttanikāya 4.1-25)), debido a que la causa estaba bajo control (¿de quién? Buena pregunta). Sobre este tipo de tentaciones y cómo son repelidas mediante, normalmente, la observación contemplativa (sí, eso que ahora llaman mindfulness para vender más, lleva milenios siendo parte de la tradición meditativa india) remitimos a la lectura del Mahāparinibbānasuttanta (Dīghanikāya 16). En esta concentración se mantiene la consciencia fija en un punto concreto. Este estado de inmutabilidad de la mente concentrada se llama samadhi (en japonés: sanmai 三昧). En definitiva, más que una cura definitiva, esta tercera enseñanza, aboga por el mantenimiento de un estado mental que no permita renacer una mente que sufra: una mente anclada a «Matrix». Aquellos que logran esto se los conoce como buddhas (hotoke ) aquellos que han conocido la Verdad ().

 

Kamakura_Budda_Daibutsu

Buda Daibutsu, Kamakura, Japón. Estatua del Buda Amitabha, realizada en bronce, mide 11,40 m de altura y pesa 93 t. (Dirk Beyer, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.)

 

Según la tradición budista los buddhas se limitan a mostrar el camino. Al igual que un médico no puede recobrar la salud a su paciente por ‘arte de magia’, revertir las causas de nuestro propio sufrimiento, es una enmienda que ha de ser completamente resulta por nosotros mismos, desde el interior. Quizás esta sea una de las principales aportaciones y diferencias de la religión que instauró el buddha Gautama. Su mensaje ético fue transformador. Según éste lo correcto implica transformar «Matrix», cambiarse a sí mismo. En el budismo, la puesta en práctica, sin teoría no nos lleva a ningún sitio (lo hemos mencionado al principio). Pero a la inversa, sucede exactamente lo mismo. La última enseñanza troncal del budismo es el camino a seguir: la consecución de nuestra propia felicidad depende, a fin de cuentas, de estar ‘remando’ en la dirección adecuada, eso es lo que define qué es correcto.

“La buena intención cambia la plasticidad de la mente y por lo tanto (nuestra forma de percibir) el mundo.”


Cuarta verdad noble: lo correcto es el óctuple sendero

¡El altruismo os libertará! ― suelo yo explicar en mis clases que era el mensaje alentador del buddha Gautama, el cual pienso que hubiera hecho buenas migas con Jesucristo. Eso si no son ya amigos (Véase el manga Las vacaciones de Jesús y Buda『聖おにいさん』, se recomienda leer el original en japonés, aunque para aprender es un poco difícil). Además de que es innegable que para ambos lo que alberga tu corazón es lo que realmente les importaba. Para el buddha Gautama, el problema venía desde un lugar muy profundo de la mente, por lo que es desde ahí desde dónde se ha de revertir «Matrix» (lo hemos enfatizado ya suficiente, ¿verdad? Para quien tenga más interés, la escuela principal en analizar todo como parte inherente al proceso cognitivo se llama Yogācāra (Yuishiki-shishō 唯識思想), una de las dos ramas más influyentes del budismo Mahāyāna (Daijō Bukkyō大乗仏教). Para llevar a cabo dicha transformación el buddha Gautama promovió ante todo los beneficios del altruismo. Esto en el budismo se divide en cuatro grandes aspectos, traducidos en sinogramas como los «cuatro rasgos del corazón infinito» (shimuryōshin 四無量心):

1- el amor universal (ji )

2- la compasión empática para con el dolor ajeno (hi)

3- la alegría por la felicidad de otras personas (ki)

4- la ecuanimidad en aplicar esto con todos los seres (sha )

Esto es, en otras palabras, la interpretación del karma del buddha Gautama: la intención. Para él, somos lo que pensamos, decimos y hacemos. De ahí que una intención correcta, basada en estos cuatro tipos de «amor» (si lo ejemplificamos con la tradición griego-cristiana, siempre ágape) repercuta directamente no solo en los demás, sino en la transformación de nosotros mismos (si os gusta poneros místicos, purificación del karma) ya que para el buddha Gautama, ningún tipo de ritual, (incluyendo los reclamados ritos védicos de su época) era capaz de lograr tal cometido. Para ello especificó, sin definir por completo que era lo correcto, el Camino Medio (chūdō 中道) como el método a seguir para lograr por uno mismo descubrir lo que en verdad debe implicar la desconexión de «Matrix»: ser un buddha.

Óctuple Sendero (Hasshōdō 八正道)

1- Perspectiva correcta

2- Criterio correcto

3- Lenguaje correcto

4- Conducta correcta

5- Forma de vida correcta

6- Esfuerzo correcto

7- Atención correcta

8- Concentración correcta

 

Diremos que, la buena intención cambia la plasticidad de la mente y por lo tanto (nuestra forma de percibir) el mundo. He aquí dónde reside, no la definición de lo correcto, sino más bien, la dirección que ello ha de tomar para ser valorado de tal modo. Esta es la explicación teórica de cómo observar Matrix. Ponerlo en práctica e invertir el proceso (engi no gyakkan 縁起の逆観) es la parte más difícil de todas, ya que requiere primero tenacidad y después continuidad. La interdependencia y reversibilidad de lo que nos hace sentir aflicción, hace el proceso reversible. La ética marcada para ello es el Óctuple Sendero, lo cual, concluiremos diciendo, es el pilar troncal del que nacen las múltiples enseñanzas para ser un buddha. La consecución de esto ha de ser plausible, de no ser así la explicación del método para lograrlo carecería de sentido. De ser así, probablemente no hubiera perdurado en el tiempo.

 

Templo budista

Templo (budista) Mahābodhi Bodh-Gayā (Bihār, India) (ENCICLOPEDIA BRITANNICA)

 

BIBLIOGRAFÍA (MUY) RECOMENDADA

Bronkhorst, J. (2009). Buddhist teaching in India. Somerville: Wisdom Publications.

Gombrich, R. F. (2006). How Buddhism began: The conditioned genesis of the early teachings. Routledge.

Gombrich, R.F. (2013). What the Buddha thought. London: Equinox.

Lanzaco, F. (2020) Cultura japonesa: Pensamiento y religión. Gijón: Satori Ediciones.

Villamor, E. (2020) Yamaguchi. Descubre el Japón desconocido. Gijón: Satori Ediciones.

Villamor, E. (2022) Fábulas budistas: veinte jātakas. Gijón: Satori Ediciones.

 

Efrain Villamor. Qué es el budismo.

Efraín Villamor (Bilbao, 1986). Aunque no lo parezca (supongo que por mi tono bromista) suelo estar imbuido en ‘viajes astrales’, normalmente perdido, en algún lugar entre las casi infinitas composiciones literarias y especulaciones místicas de las que han quedado constancia en los textos de Asia Oriental. Mi principal campo de interés es la influencia del pensamiento indio en Japón. El estudio del budismo, además, es para mí ya más que una afición.

 

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2 Comentarios

  1. Lewis G

    ¡Qué interesante! A mí me gusta el estudio de la lengua japonesa y la verdad es que creo que es indispensable conocer este tipo de aspectos culturales.

    Se me ha hecho hasta corto el artículo.

    Responder
    • Takeshi Hirano

      Hola Lewis!

      Opino igual que tú. Me parece importante conocer la cultura de un país a la hora de aprender un idioma.
      Muchas gracias por tu comentario!

      Responder

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